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July 31

Continúa.


"... Que el juego poderoso continúa, y nosotros podemos contribuir con un verso".
DPS



No importa, sigo por aquí. En realidad no me fui.
¿Qué importa, oh, pasión desenfrenada,
si las locuras que cometo en nombre del destino
me llevan a alcanzar verdades universales?
En realidad, siempre estoy aquí...

¡En realidad, no me fui!



Dark Söul D' Fenrir Inx III
























































































































































































































































































































































































































































































Y en realidad, lo que permanece no es el recuerdo en sí
sino lo que uno hace de sí mismo, lo que uno es, lo que uno representa.
La inmortalidad consiste en ser nosotros mismos
y en lograr perdurar por nosotros mismos
y la meta, oh, la soñada meta,
trascender más allá de nuestra propia huella
para ser nosotros mismos una huella imborrable
en la cadena eterna
del cual deseamos ser eslabones.
Porque lo que somos
es lo que somos
y nadie más que nosotros
puede hacernos perdurar.
Hemos de trascender.
Vamos a trascender.
Trascendemos.

E incluso después de las fronteras eternas
descubrimos que nunca nos vamos:
nunca nos fuimos.
Trascendemos incluso al viaje mismo
a las fronteras eternas
a la noche.
A nosotros.

En realidad, nunca nos vamos.
Y en realidad, lo que permanece
no es el recuerdo de nosotros...
somos nosotros
cuando los que quedan
nos hacen estar en casa.

=)

Siempre estamos en casa.
Siempre estaré en casa.





July 27

Crónicas de Azladur - Vol. 2

En el capítulo anterior:

El extranjero se lo quedó viendo mientras el vendedor se alejaba. Se quedó viendo su nueva adquisición. Parecía realmente una baratija. Al examinar la hoja, pudo percartarse, en el reflejo de la misma, que la mujer en el balcón lo estaba observando fijamente, a sus espaldas. También, en una de las esquinas de la fonda, había alguien, totalmente vestido de negro, con el rostro cubierto y dos o tres alforjas en su cinturón.
 
- Armas - pensó el extranjero. - Esa persona está armada... quizás debería advertirle a la voceadora, o incluso al dueño de la fonda.
En lo que se levantaba de la silla y giraba sobre sí mismo, ya no estaban ni la mujer del balcón, ni la persona de negro apostada en la esquina.
- Mmmmh... curioso... - dijo el extranjero, para sus adentros.



Capitulo 2:
Acerca de los sucesos de la Fonda, los oficios y carencias del herrero, la ceremonia que se avecina,
la opinión del pueblo en general, los preparativos, el Templo de Azladur, el pedernal y la interpretación en el órgano.



El extranjero se levantó de su mesa y se dirigió hacia la barra, en donde atendía una joven mujer. Las cocineras detrás de ella trabajaban de lado a lado de la cocina. Trabajaban tantas e iban tanto de una estufa a otra mesa, y de una mesa a un lavabo, que el extranjero no sabía cómo trabajaban tan eficientemente y se estrellaban entre sí en su apresurado paso de un destino a otro.
- Buen día.
- ¡Buen día! ¿Desea el señor probar la sopa del día?
- No...
- ¡Entonces la ensalada fresca con aderezos exclusivos y originales de la Fonda!
- No.
- ¿Será entonces nuestro afamado coctel de fresquísimas frutas de temporada?
- Quisiera poder hablar con el dueño o dueña de la Fonda.
- Usted debe andar de broma.
- No, no; en verdad, quisiera poder hablar con quien esté a cargo del lugar.
- Si es para quejarse de algún platillo, eso es simplemente imposible. Nadie se ha quejado nunca.
- Me pareció ver a un hombre armado...
- ¿Y qué me cuenta con eso?
- Pues, un hombre armado es peligroso en un lugar como éste.. ¿no?
- ¡Hombre! Aquí todos van armados. Todos llevan una espada, una daga, un arco, un mazo, algo con qué defenderse. Usted nunca ha salido de Azladur, ¿verdad? ¿No conoce los peligros de Luuba, o Gecken, o las Montañas Aurora?
- Eh... bueno... yo...
- Ya. ¿Para qué quiere hablar con la dueña?
- ¿Dueña? ... ¿Es una mujer?
- ¿Te sorprende? No sé del lugar de donde vengas, pero aquí, las mejores cocineras son las mujeres.
El extraño miró alrededor. En efecto, no había ningún hombre trabajando en la fonda.
- Es sólo que me pareció extraño que un sujeto totalmente vestido de negro haya estado en una esquina, sin decir nada...
- También hay gente tímida. No es la gran cosa.
- Está bien.
El extranjero se dispuso a salir de la fonda. Una cómoda y fresca ráfaga de aire lo hizo relajarse un poco. Miró a su derecha; una rejilla para ventilación mal colocada dejaba pasar más aire del que debería, pero el viento no estaba mal. Salió de la fonda, para encontrarse con el bullicio habitual en la calle. La gente seguía murmurando sobre una ceremonioa real. Su caminar despreocupado lo llevó hasta una esquina en donde un herrero trabajaba afanosamente sobre un yunque. Se acercó, un poco movido por curiosidad. El martilleo constante del harrero se vio de pronto interrumpido por la presencia del extraño.
- ¡Eh, un paseante! ¡Saludos, Forastero! ¿Te interesa algo de mi taller?
El extranjero miró hacia el taller. No parecía haber gran cosa. De hecho, las repisas estaban vacías.
- ¿Qué tienes en tu taller?
- ¡Ah! Muy bien, muy bien... mira, mi taller es nuevo y de momento no tengo mucho. ¡Pero nada que un poco de iniciativa no pueda arreglar?
- ¿Iniciativa?
- Iniciativa, sí. Y veo claramente que tú eres un hombre de iniciativa. Tan sólo necesito unas cosas más para comenzar a trabajar; tengo mi martillo, el yunque, el torno... esa fundidora de allá... pero necesito un pedernal. No tendrás un pedernal entre tus cosas... ¿verdad?
- Eh... no... no tengo.
- Mal, mal. Mira, tengo que hacer algunos trabajos en la Fonda, ¿has conocido ya la Fonda?
- Sí. Muy buena.
- La mejor, sí. Bien... se supone que debo hacer algunos arreglos pero no he podido por estar buscando este pedernal que necesito. ¿Qué me dices? Consígueme ese pedernal, y yo a cambio te daré alguna de mis herramientas. Sé que no tengo muchas, pero ¿sabes? también soy un inventor y a veces hago cosas muy creativas.
- ¿Y útiles?
- Ah, no pidas tanto. Apenas te conozco. Entonces, ¿trato hecho? Me traes ese pedernal y te llevas algo de mi taller. Algo sensato, desde luego. No te puedo dar mi yunque. Es pesado y no te serviría. No te puedo dar mi martillo; lo uso a diario. Es mi herramienta natural de trabajo. No puedes tomar nada de la fundidora. Sería irreal, ¿no? llevarte los calderos y los vertederos y el acero fundido.
- No veo qué otra cosa podría t...
- ¡Ajá! Eres listo. Verás, no todo tiene que ser grande u ostentoso. ¿Has oído hablar del Tecnoomniinstalador?
- No, nunca.
- Es una herramienta maravillosa. Hace muchas cosas. Te será muy útil, creo yo. ¿Trato hecho entonces?
- ¿Qué hace esa herramienta?
- Vamos por partes. Tráeme el pedernal y te daré mi poderoso y genial Tecnoomninstalador. Es una herramienta como nunca antes se había visto. ¿Qué dices? ¿Estás interesado? ¿Sí o sí?
- ... Eh... bien. Veré si puedo ayudarle.
- Lo sabía. Reconozco a un hombre con iniciativa. Ten, una muestra de la roca que necesito. ¡Ve por esa piedra, muchacho!
Un tanto confundido, el extranjero salió del taller sin saber realmente hacia dónde ir. Tenía un pedazo de roca en una de sus alforjas, pero no sabía dónde conseguirla.
- El caballero se ve preocupado.
- ¿Disculpe... ? - El extranjero notó que un individuo lo miraba fijamente desde una puerta.
- Sé que al caballero le falta algo. Está buscando algo.
- ¿Ah sí?
- Claro que sí. Usted necesita algo. Puedo verlo.
- Sí... así es.
- Y yo sé exactamente lo que usted necesita.
- ¿Lo sabe?
- Pase, por favor.
El extranjero entró con el individuo a un elegante recinto, adentro de una casa ricamente adornada.
- Con todo lo que está por ocurrir, me extraña que no haya pasado por aquí antes. Sin duda, este es el mejor lugar a donde usted podría llegar.
- Ah... no estaba enterado. Y bien... ¿tiene usted lo que necesito?
- Eso y más. Lo que usted necesita es...
- ,,, ¿es?
- ... Un traje. Un buen traje. Un traje a la medida, justo para la ceremonia. De la mejor calidad del reino.
- ¿Yo necesito un traje?
- ¡Vamos! Quizás el caballero ya tenga alguno en casa, pero sé sin temor a equivocarme que no es tan fino ni de telas tan exquisitas como las que encontrará en esta renombrada casa textil.
- ¿Casa textil? ¿Usted vende trajes?
- No, no. Usted devalúa nuestra noble profesión. Nosotros no "vendemos trajes". Nosotros creamos personalidades, lo cual es un arte infinitamente más rico y más difícil.de conseguir.
- ¿Para qué necesitaría yo un traje?
- Por Soediv... para la ceremonia. El décimo noveno onomástico del Príncipe Freundin.
- Perdón, ¿el príncipe...
- ¡Freundin! El hijo único y heredero de Worthingale III y la reina Bonshadee IV.
- Ah.
- Evidentemente usted no es de por aquí, y eso no es inusual. Muchos son extranjeros como usted. Pero, el hecho de que no estuviese enterado de dicha ceremonia, sólo me hace pensar en que usted viene de muy, muy lejos...
- Eh... bueno... yo...
- Dígame... ¿acaso...
- ...
- ... viene usted de más allá de la Fronteras Eternas?
- Desconozco ese lugar...
- ¿Acaso será que viene del valle de Arístides?
- Yo no...
- ¡No puede ser! No habrá usted llegado del poniente de la Ruta Verde...
- Vengo de Grnaus.
- ¿Grnaus, el pueblo?
- Grnaus, el desierto.
- Pffffff. ¿Ese Grnaus? ¡Jajaja! Claro. Grnaus. Y dígame, ¿vino usted desde Grnaus para visitar Azladur?
- No, yo...
- ¿No venden buenos trajes en Grnaus? Seguramente también habrá ceremonias en Grnaus. O personas. O incluso... ¡vida!
- Claro...
El extranjero salió de la sastrería, más confundido y un tanto molesto por el sarcasmo del sastre. ¿Qué había de malo con Grnaus? Él venía de allí, después de todo. Ahora, bien... ¿qué ceremonia era esa de la que hablaban tanto y por la que todos se mostraban tan preocupados? Recordó algo de un rey y su heredero, pero la molestia le hizo olvidar detalles.
- Disculpe - le preguntó a un paseante en la banqueta. - ¿Usted sabe de la ceremonia del heredero del rey?
- Je. Como si hubiera alguien por aquí que no supiera. ¿Qué hay con ella?
- ¿Usted irá a esa ceremonia?
- Je. Como si hubiera alguien por aquí que no estuviera invitado.
- ¿Invitado?
- Sí, pasado participio del verbo "recibir una invitación de parte de los mensajeros del Rey Worthingale III para asistir al cumpleaños de su hijo".
- ¿El rey lo invitó a usted?
- Y a medio mundo. Digo "medio mundo", y no "todo el mundo", porque usted suena como si no hubiese recibido invitación. Sin duda no es de por aquí. Su cara no me parece familiar. ¿De qué casa o familia es usted?
- ¿Entonces van a ir todas las personas del reino?
- No he dicho eso. Pero... sí. Van a ir casi todas las personas del reino. Es una fiesta muy importante. Invitaron a todos. Menos a usted.
- Así parece... pero bueno, si es tan importante, entonces todos deben estar tan preocupados como parecen.
- ¿Preocupados?
- Sí. Veo a muchas personas emocionadas en la calle. Todos parecen tener prisa; me imagino que será por los preparativos de la ceremonia.
- "Emocionados", mi señor, no sería un término que yo usaría. "Emocionado" es como el pasado participio del verbo "me gustaría ir a esa ceremonia por iniciativa propia y no por compromiso con un rey cuyo consentido e irritante hijo está a punto de cumplir la mayoría de edad tan sólo para volverse más irritante que nunca".
- Qué extraño verbo.
- Acostúmbrese. Las cosas cambian de un lugar a otro.
- Entonces el heredero no les agrada.
- Shhhh. Aún así, esas cosas no se dicen en voz alta, ni en cualquier lado. Quizás sea cierto que ese muñequito de porcelana vaya a convertirse en nuestro rey algún día. Pero no por eso debe agradarnos, ¿verdad? Vaya costumbres más raras que tiene.
- Pero irán de todos modos... ¿no?
- Claro. ¿Perderse el mejor banquete del año? Y las mejores cosechas de vino. Vamos... ¿quién dejaría pasar un banquete de Marilú... gratis? Nadie con sentido común.
- ¿Un banquete de Marilú?
- Sí. Pasado participio de "fui a comer a la Fonda y descubrí que sus platillos son los mejores del reino y aunque algunos son caros, los pago con gusto y si en la ceremonia van a dar esos banquetes, pero más ricos porque son para la ceremonia, y encima de todo, gratis, entonces tengo que estar ahí aunque no quiera".
- ¿Sabe? Creo que un banquete de Marilú no puede conjugarse. De todos modos. ¿quién es Marilú? ¿Es la dueña de la Fonda?
- Claro que es la dueña. Si usted no conoce la Fonda, entonces usted acaba de salir de abajo de una piedra, mi señor.
- Algo así. Bien... gracias por su atención.
- Un placer. Yo le sugeriría que consiguiera un buen traje. Sus harapos, usted disculpe, no son decorosos para una ceremonia real.
- Lo tendré en mente...
El extranjero siguió su camino incierto, sin saber exactamente hacia dónde ir, cuando una serie de cantos llamaron su atención. A su izquierda, sobre una de las calzadas principales, se levantaba un templo en el que hasta entonces no había reparado. Se acercó, curioso, hacia la puerta principal. Una larga fila de bancas de madera con algunas personas en ellas, un paso principal hacia el altar, adornado con una modesta pero bien cuidada alfombra roja, y una serie de pilares de mármol conformaban la nave de la iglesia. El extranjero se adentró en ella y caminó por la alfombra hacia en dirección al altar.
- Disculpe - preguntó con una joven mujer que tocaba un órgano. - ¿Usted está al tanto de la ceremonia del heredero del rey?
- ¿El cumpleaños de Freundin? Mi señor, todos estamos al tanto. Ya tengo una invitación, gracias.
- Oh, bien... y... ¿qué hacen aquí?
- ¿Aquí? ¿Qué hacemos? Yo estaba tocando el órgano hasta que usted me interrumpió. Las demás personas hacen oraciones. El padre, allá al frente, ofrece una misa. Y en el taller, al fondo de la nave lateral, trabajan con las piezas para la restauración de este templo. Y hacen estatuas y arreglan vigas. ¿Y usted? ¿Qué hace aquí? Bien obvio me parece que no ha venido a hacer sus oraciones.
- ¿Qué clase de taller tienen aquí? ¿Puedo verlo?
- Como guste. Si quiere meterse a ese vertedero de polvo y aserrín, siéntase como en su casa.
El extranjero caminó por la nave lateral hasta encontrar una pequeña puerta de madera empotrada en un marco de mármol. Al entrar, vio a muchas personas trabajando en grandes mesas de madera. Una niña lo veía fijamente. Un artesano tallaba una escultura de un ángel. Por allá, un carpintero le daba forma a una gran viga de madera. Por ahí, se escuchaba a uno de ellos entonar "yo, que tuve tu amor... tú, que me hiciste felíz".
- Disculpe - le dijo uno de los artesanos.
- ¿Eh?
- ¿Me pasa esas limas? La caja de limas. Justo detrás de usted.
- Oh, sí. - respondió el extranjero, al tiempo que buscaba con la mirada la caja de limas.
- Son los objetos metálicos puntiagudos con forma de cuña. ¿Los puede acercar a la mesa?
- Sí, claro... ¿qué hacen aquí?
- Estamos restaurando el templo. Algunas vigas se apolillan y se ahuecan con el tiempo, y si eso pasa se debilitan y se rompen. Cuando eso pasa, el techo se agrieta, comienzan a haber goteras y lo peor, la cosa entera puede venirse abajo. Así que restauramos o cambiamos las vigas y aquí las tratamos para que no se apolillen.
- Ya veo. ¿Y eso de allá?
- ¿Allá? Oh. No es nada más que las esculturas que se van a poner en la nave principal. Son de mármol. Esa de ahí es una mujer sagrada. Se supone que se apareció hace algunos siglos en uno de los caminos del bosque de Gecken, y salvó a una familia que se había perdido y que tenían mucha hambre. Fue un milagro.
- Oh. ¿Y allá?
- Ahí reparan las herramientas de taller. Después de mucho trabajar con ellas, se desgastan o se rompen. Así que el tallerista de la esquina las trata con un pedernal para darles forma de nuevo o reparar su funcionalidad.
- Ya veo. Disculpe... me pareció oir que que las tratan con un...
- ,,, un pedernal. Una pequeña roca maravillosa. Muy resistente, muy áspera también.
- ¿Puedo ver esa roca?
- Eh... seguro. No creo que haya problema con eso. Hable con el tallerista.
El extranjero se acercó al tallerista. Buscaba con los ojos cualquier cosa que se pareciera a un pedernal, incluso si nunca antes había visto uno.
- Eh, buen día - lo saludó el tallerista. - ¿Le interesa alguna escultura en particular?
- ¿Interesarme? No entiendo.
- Usted viene de fuera, ¿no? Quizás de otro pueblo o villa. Quizás usted viene de Fendeur. Sus ropas son frescas, como para climas cálidos. ¿Viene usted de la bahía de Fendeur?
- No... no. No conozco ese lugar.
- Oh... bueno... en ese caso, ¿qué desea? Lo veo muy interesado en lo que hago aquí.
- Sus esculturas son... buenas.
- ¡Ah! Gracias. Pero mi duda persiste, caballero... ¿le interesa alguna escultura en particular?
- No, yo... me preguntaba cómo arregla sus herramientas.
- Oh... no es la gran cosa. Tengo algunos martillos, un yunque pequeño... un pedernal, algunas pinzas de fundición...
- ¿Puedo ver el pedernal? ¿Cómo es?
- ¿Cómo que cómo es? Pues... es una piedra. ¿Quiere ver la piedra?
- Sí, sí.
El tallerista le entregó al extranjero una roca áspera y gris. No parecía realmente un objeto singular, excepto que su textura era muy dura e irregular. El extranjero buscó con la mirada, por si había más rocas de ese tipo por ahí.
- Llévesela; está desgastada de una orilla, pero le asegura muchos años de trabajo.
- ¿Que me la lleve?
- Sí. Puede conservarla. Tengo por aquí otras tres o cuatro, y de todos modos iremos en unos a la provincia de Anuylian, a la cantera.
- ¡Bien! Muchas gracias. Era justo la roca que buscaba.
- No me imagino para qué, pero es toda suya. Je. Pero bien, si desea alguna escultura en particular... también las hago por encargo.
- Está bien. Lo recordaré. Hasta pronto.
- ¡Espere! Antes de irse, ¿quiere darle esto a la chica que toca el órgano? Es un juego de teclas. Dígale que ya están listas, que ya puede mandarme el último cuarto para completar el juego.
- Oh... está bien. Le diré justamente lo que me ha dicho.
La chica del órgano había retomado la pieza que tocaba antes de ser interrumpida.
- Disculpe.
- ¡Tú de nuevo! Te gusta interrumpirme. ¡Ah! El juego de teclas. ¿Qué te dijo Thromp?
- ¿Thromp?
- Sí, el tallerista. ¿No mandó a decir nada?
- Ah... que el juego ya está listo. Y que puede enviar el otro cuarto para completar el juego.
- El último cuarto, ¿eh? Se las llevaré en la tarde. No puedo perder mucho tiempo ahorita. ¿Y bien?
- ¿Qué?
- ¿Vas a probarlas?
- ¿Qué cosa?
- Las teclas, por supuesto. Vamos, prúebalas. Thromp tiene mucho tacto para hacer las reparaciones a las teclas. Anda, prúebalas.
- ¿Cómo las pruebo?
- Espera... estoy quitando estas. Es complicado. Ya está. Ahora coloca esas en lugar de estas, y toca algo.
Después de instalar las nuevas telcas en el viejo órgano, la muje se quedó viendo al extranjero.
- ¡Anda! Toca algo. Pruébalas. Seguro lo haces bien.
- Bien...
El extranjero se paró frente al órgano. Vio la vieja silla en donde se sentaba la mujer, y la acercó. Se quedó viendo a las teclas, en silencio. Se quedó quieto unos segundos. La mujer no le quitaba los ojos de encima.

Entonces, puso los dedos sobre las teclas. Presionó varias a la vez, que sonaron fuertemente, de golpe. Presionó algunas teclas más, y otras más. La mujer comenzó entonces a observar los dedos del extraño. El órgano comenzó a cantar una melodía dulce, tenue. El extranjero ejecutaba algo que no había escuchado antes. ¿Qué era esa melodía? ¿Cómo podía ejecutarse algo así, tan expresivo, en un órgano?
Una escala ascendente, y una descendente, y luego un conjunto de notas que parecían cantar un antiguo canto, de tierras lejanas y de paisajes desconocidos.
Ella cerró los ojos.
Dentro de su mente, la joven comenzó a ver una pradera; unas montañas lejanas, acaso un lago de aguas trémulas. Un cielo muy azul, y nubes blancas. Pasto verde, árboles frondosos. Un sendero de tierra enmedio de un bosque.
Un par de notas tristes, una escala tenue... de pronto, una escala más rápida, y más rápida.
De pronto, el extranjero comenzó a tocar más rápido. La mujer abrió los ojos y la energía proveniente del órgano capturó sus sentidos. Una lágrima comenzó a rodar lentamente por una de sus mejillas. ¿Qué era esto? ¿Qué estaba tocando el extranjero?
Fuerza, velocidad, energía. De pronto, la música aceleró y se volvió más enérgica, más expresiva. Era como un canto de libertad, como un grito invocando a los cielos y los mares ocultos más allá del horizonte. Un vuelo al más alto de los cielos.
El extranjero también tenía los ojos cerrados. Sus manos se movían de lado a lado por el órgano, hasta que una última escala, más fuerte, culminó su ejecución en forma descendente. Después, un silencio prolongado.
El extranjero abrió los ojos. Pareció sorprenderse del lugar en donde estaba. Volteó a su derecha. Detrás de él, una mujer de ojos brillantes lo veía soprendida y conmovida.
- Me parece... que... las teclas funcionan bien.
- Sí, creo que sí - dijo ella, con una sonrisa.
- Entonces... debo irme - respondió él, también con una sonrisa. - Con su permiso...
- ¿Cómo tocaste algo así?
- Yo... no lo sé. Me senté y toqué lo que sentí que podía tocar.
- ¿De dónde vienes?
- No lo recuerdo...
- ¿Quién eres?
- ... No lo sé.
El extranjero dio media vuelta, un poco conmocionado con su experiencia con el órgano y la mujer. Estaba más confundido que nunca.
Salió del templo rápidamente, con el pedernal en la mano, y caminó de prisa por las losas de piedra de la banqueta, perdiéndose entre la gente que caminaba presurosa con sus distintas ocupaciones.


Continuará.





July 04

En un risco de la noche azul pasada.

Acude a mí un sonido lejano que viene del mar, que ondea entre las aguas saladas y brinca entre las rocas y se vuelve blanca... y se desvanece con el viento sin dejar rastro alguno; de la espuma de las olas saltan gaviotas que graznan y vuelan hasta perderse en el azul en donde todo es lo mismo, y del mar salen violines que danzan y gritan, dejan caer montañas verdes y de los altos riscos observa un hombre vestido de negro, a la orilla del acantilado, cuyo cabello ondea con el viento y su capa negra forma caprichosas formas de alas; las extiende y da un salto al vacío, en donde nadie envejece y nadie llora, en donde el tiempo no transcurre y la luna llena nunca se vacía..

Una sirena brinca de pronto y un tiburón canta en silencio; los ojos se cierran y las lágrimas vuelven al mar, en donde un coral se sale del agua jugando a la hierba del valle que acabo de dejar atrás; una vorágine de pensamientos y emociones me envuelven y no sé qué decir o qué escribir; de pronto todo se vuelve negro, azul, un remolino de oscuridades y penumbras de las cuales yo soy el dueño y las cuales me poseen; una mujer de rubios cabellos ondulados sale de pronto de la arena y su piel suave, blanca, con bellas curvas, sus suaves labios, sus formas sensuales y su tersura, me abraza y me pide que pare, que me detenga... abro los ojos y uno de mis pies da al vacío y el otro apenas abandona la roca; puedo caminar en el aire y la mujer ondea al viento también como el agua; me sigue, toma mi mano y se va conmigo a planear como gaviota.

Una sonrisa que sale de ningún lado me llama hacia abajo y me pide que ya no vuele, que ponga los pies sobre la tierra, que deje de escapar. Pero el mar me cautiva y me hipnotiza, y sé que, aunque detrás de los acantilados no hay nadie que me escuche gritar, las rocas, la hierba y las criaturas submarinas estarán más que deleitadas si decido dar un último paso hacia las profundidades de mí mismo, en donde unos ojos de gato me observan con ese tono miel que tanto recuerdo, en donde no queda más que una silueta en un patio, de cuclillas, y un destello rojo y una llamada de primera hora me abren de nuevo los ojos, y una visita a mis nombres y mis fechas me recuerdan que hace tiempo, hace tiempo ya, que me estoy muriendo.

Vuelvo a la vida y vuelvo gracias a tí, mi bello recuerdo de gloria y sinuoso camino, en donde las gotas de agua que rozan mis labios me dan la frescura perdida. Sé que las criaturas del estanque están extintas, y que puedo mirar a sus aguas transparentes como el hielo de verano y primavera, y no ver ningún reflejo ni movimiento ni luz ni sombra, porque el estanque es un lienzo en blanco para que dibuje sobre él los escarabajos de agua que yo quiera y los conocedores del mundo volverán a correr dentro de verdes torres, con una espada en cada mano, una princesa en lo alto de la colina y un sueño, quizás, un sueño que perseguir y por el que valga la pena dejar de dormir.





Dark Söul D' Fenrir


July 03

Viajo en Tren - Parte 2 de 2

Abordando el siguiente tren, voy pegado a la ventana, como niño viajando por un lugar nuevo cuyos matices y horizontes tienen algo cautivador, más cautivador que todas las aventuras que cualquier héroe pudiera desear. "Qué aburridos son los héroes", piensa el niño, mientras se dedica a jugar con la palma de la mano, simulando el nuevo vehículo volador que zurca los vientos y los cielos hacia el espacio que nunca ha sido cruzado. ¿El tren? Qué aburrido es el tren, piensa el niño, mientras que sus ojos se pierden detrás de las nubes de media mañana. ¿Quién quiere ir sobre ruedas, si se pueden acariciar las nubes, allá, en lo alto de los cielos? ¡Quién fuera ave, halcón, águila, para sobrevolar las nubes, pasarlas rasguñando con las alas, frotarse el lomo con ellas, cobijarse en su blancura y su pureza, y luego ver abajo y ver que todo sigue igual!
El niño, ahora, abandona la ventana del tren y se dedica a volar, mientras que sus pensamientos rebeldes le dicen: "¡No! Ya no me quedaré callado cuando esté enojado... diré lo que tenga que decir aunque me regañen y aunque después piense distinto, porque aunque piense distinto, puedo volar y puedo ser halcón o gaviota, o águila o colibrí... y puedo tocar las nubes, porque hoy mis manos se convierten en alas". El niño deja de pensar y al darse cuenta, está pegado con la nariz a la ventana, viendo los horizontes, y las praderas y las montañas. Saca la mano de la ventanilla y la extiende contra el viento, acomodándola de modo que ofrezca menos resistencia y se vuelva aerodinámica.
"¿Quién quiere ir en tren, si se pueden acariciar las nubes, allá, en lo alto de los cielos? ¿Halcón, gaviota, águila, colibrí? ¿Quién quiere ser ave, cuando se puede ser nave espacial y salirse del mundo, y atravezar la negrura del espacio, ir más allá de donde el hombre jamás ha llegado, y encima ser el viajero que viva las nuevas aventuras de los nuevos mundos recién descubiertos? ¿Héroe? ¿Quién quiere ser héroe? Los héroes son aburridos...
¡Lo que yo quiero es volar!"
Me despego un poco de la ventana, me reclino contra el asiento y cierro los ojos, y así, sin darme cuenta de nada, abro la ventanilla, salgo por ella ligero como el viento y comienzo a volar.
Y así, volando, me voy hacia las nubes, y más allá, a donde ningún viajero ha llegado nunca.
¡Ya les escribiré una postal desde allá, desde lo lejano de los nuevos mundos aún por descubrir!
Espero que allá existan los timbres postales...



Dark Söul D' Fenrir

Viajo en Tren - Parte 1 de 2

Hoy que me asomé a la ventana ví muchos árboles cafés y naranjas, como simulando discretamente el paso del otoño indeciso, incluso aunque no haya sido dada la señal de avance para la siguiente estación. Y en la siguiente estación he de bajarme, puesto que el viaje ya comenzó hacia lo que no conozco, y dentro de todo, la emoción de lo incierto me envuelve. Me envuelve como una cobija extremadamente cómoda en la cual sería fácil conciliar el sueño. Y sueño con nuevos horizontes, y nuevas voces y nuevos rostros, en donde, libre de los lastres del pasado y de las viejas caras aburridas y los remedos de seres humanos que hay por aquí, y de esos que insisten en proclamar su bajeza para no tener que superar su propia ineptitud humana, pudiese, quizás, exorcisar esos antiguos demonios. ¡Demonios! No estoy seguro de haber traído lo necesario. ¿Qué es lo que he dejado en casa, olvidado? Allá dejé, en un baúl de madera, algunos de los recuerdos de lo malo y hasta de lo bueno, porque algunos, sencillamente, están pasados de moda y porque no puedo construir monumentos a lo añorable, con el riesgo de quedarme estancado en el ayer. Ayer, que abordé este tren, me pregunté realmente, ¿quiero o necesito saber el destino final de mi travesía? No creo, me respondí, totalmente seguro de que, cualquiera que sea el destino, lo digo, como lo he dicho antes: Cuento conmigo. ¿Por qué no? Si puedo dibujar los paisajes a los cuales estoy viajando tan sólo con mover los dedos y cerrar los ojos, o cerrando los ojos y respirando el aire fresco que mi mente imagine, de aquellos lejanos parajes y esas azules montañas lejanas. Lejanos están los días del pesar y el recoveco oscuro en donde se esconden las pasiones desenfrenadas que invitan a perderse en el clamor de la nada, disfrazada hábilmente de destino o boleto de viaje con una tarjeta barata comprada en algún bazar de avenida, tarjetas de felicitaciones y tarjetas de promesas grises con hábiles ardides publicitarios. Qué publicitarios resultan los paisajes nuevos, esos lagos azules, esas nubes azules, esos pastos azules, esas personas azules. Es invierno, después de todo, aunque al asomarme a mi ventana, vea árboles cafés y naranjas, como simulando discretamente el paso del otoño indeciso...

Dark Söul D' Fenrir

June 11

Injerto intracorpóreo multidimensional de mi percepción extrasensorial.

Injerto intracorpóreo multidimensional de mi percepción extrasensorial.
Margen sencillo, contornos benévolos sin revuelos ni garigoleados. Nada fuera de lo común.
Antes de que abras los ojos, ya habrán alzado el vuelo mis cuervos y tus cisnes. Un balance... un ying-yang...
Gentilmente me remontaré lejos, muy lejos, a alcanzar la cúspide de lo impensable. Desde lo alto veré a los mortales hacer sus vidas.
Invariablemente veré calles y soledades haciendo esquina en el olvido... las mismas esquinas de la rutina pasada y del año inconcluso.
No me encontraré con nada más que con el mismo retrato viejo de la metáfora que,
a pesar de ser la misma, no deja de sorprenderme con su innovativo atrevimiento.

Después de todo, mis rutinas renacen con un simple motivo;
Esperanza.

No así tú, noche de siempre, con tu luna hipócrita, que sigues pensando que todos te sueñan.
O como si no quisieras verlo, luna de agua, luna de miel,
Casi como cualquier luz en nuestras noches, te siguen sin pensarlo, los pobres hambrientos de vida.
He estado esperando, sentado a la sombra de la misma ceiba, a que bajes y entones una balada.
Esperé y esperé, pero en el transcurso de la historia pasé a mejor vida, sólo para darte un consejo, luna de noche:

"Imagina. Imagina sin sol. Imagina sin viento. Imagina sin ruido. Imagina callada, imagina a oscuras.
Imagina, imagina que vives, imagina que sientes, imagina que a las 12, abres los ojos y ríes por nada.
Imagina inconsciente, imagina perdida, imagina rebelde, imagina de nuevo e imaginate a tí.
Imagina sin miedo e imagina sin frío. Imagina tranquila e imagina por mí... "



Dark Söul

Lo que somos.

Los recuerdos, los deseos y lo que hacemos, es lo que somos. Somos tan sólo fragmentos unidos por pequeñas redes, invisibles pero muy presentes, formadas por coherencia, conciencia, demencia y quizás un poco de misterio. Todo envuelto en un celofán invisible, y luego, atado de nuevo por cuerdas de emoción y quién sabe qué tantas tonterías más, que sólo se le ocurren a los poetas, a los inventores de lo inservible, a los diseñadores de embarazos y a los idealistas. En fin; gente sin convicciones, o con exceso de ellas.

Aquí sigo, jugando a ser un descubridor de lo obvio en donde ya no hay cupo para esos papeles ficticios. Llenos de fantasía, simulando ser un excavador experto en terrenos pedregosos, tierra caliza, seca y áspera con sabor a compromiso, sólo para complacer los deseos propios. Sigo jugando a ser un experto en la materia; sigo jugando a que sé lo que digo. Sigo jugando a que sé lo que hago.
Sigo jugando a que sé lo que soy.

Lo que somos no deja de ser sólo nuestro propio recuerdo sepultado bajo toneladas de deseos inconclusos, frustraciones, anhelos y esa pizca amarga, muy amarga, de realidad. No me gusta abrir los párpados ante las verdades obvias, esas que están ahí, bien clavadas al piso, llamando nuestra atención pero que muy torpemente pretendemos ignorar. Hacemos como que no están; son como los trances alucinatorios, nuestras pequeñas paranoias, nuestras exquisitas grietas, los recovecos más oscuros y molestos de nosotros mismos. Los que los demás notan, y que también insistimos en evitar ver. Sin éxito alguno.
Pero aunque haga como que no están, y juegue a ignorarlos, lo sé de cierto y no tiene caso engañarme. No puedo engañarme, porque soy demasiado listo para mí mismo, y sé que puedo brincarme la barda de mis mentiras piadosas para caer del otro lado del patio, un patio de curiosos que saben más de lo que deberían sobre mí mismo. No puedo hacer caso omiso de lo que trata de llamar mi atención, levantando ambos brazos y gritando desesperadamente. No puedo hacer caso omiso, porque en realidad no quiero hacerlo. Quiero escuchar; quiero saber. Quiero enterarme.

Y ahora que me he enterado, que he abierto los ojos, que he sabido, que se me han revelado las cosas ocultas, que he cruzado el horizonte... me he dado cuenta de que mi horizonte nunca termina en esa línea a lo lejos. Siempre estuvo más allá; siempre, más allá del límite, cruzando lo estático y lo estacionario, cruzando lo sedentario, llegando más allá de lo condescendiente. Ahora que sé lo que marca la diferencia entre las personas, entre algunas personas, entre esas personas, entre unos y otros, y entre alguien y alguien, puedo cuestionarme de nuevo el oscuro pasado, el supuesto presente y el incierto futuro.
De nada tengo certeza, excepto de que soy más sabio hoy que ayer.

Lo que somos es lo que hacemos con lo que sabemos durante el tiempo que tenemos. Que cada quien haga de sí lo que guste. Somos libres. Que así sea.




Dark Söul
May 17

Emo.

Considerados una plaga; gente sin decoro que se desliza por entre los recovecos y grietas de nuestra sociedad, clamando por una limosna de atención; tratando de ser vistos; gritando a voz en cuello que tienen que ser escuchados.
Se cubren el rostro a la mitad con un fleco largo de cabello negro o teñido de colores rojos, negros o púrpuras. Como si quisieran esconder algo, o incluso a ellos mismos. Sus ropas delatan su falta de buen gusto; esas mezclas de negro y rosa, con calaveritas blancas o rosas, con cuadritos y bandas de negro y blanco, degenerando el punk en el más absurdo y ridículo burtoniano contemporáneo que caracteriza a las "niñas malas" de hoy en día.

¿Están seguros?

Cuidado.
¿Quién, me pregunto yo... quién, o quiénes, se creen que son, para juzgarlos por su apariencia?
¡Y peor aún!
¿Quién les ha dicho que ustedes tienen el poder y el derecho de juzgarlos por su forma de pensar? ¿Quién les ha dado semejante privilegio?
¿Ha sido la justicia, escrita por los hombres y grabada en papel viejo? ¿Fue la sociedad, corrupta y deshonesta? ¿Fue dios, el justiciero y vengativo?
¿Quién les ha dicho a ustedes, "personas", que son mejores?

Cuando vino Iron Maiden a Monterrey, México, a seis u ocho "emos" se les ocurrió, tentando a su suerte y retando al destino, pasar cerca de una de las banquetas en donde los "metaleros" esperaban a entrar al concierto de su bandita de heavy metal. A una voz, todos los "rockeritos" comenzaron a gritar, mientras los señalaban con el dedo:

¡EMOS! ¡EMOS! ¡EMOS! ¡EMOS! ¡EMOS!

... ¿Y eso qué fue? ¿Qué tan lejos estamos, haciendo conciencia, de escuchar no otra cosa, sino el eco de las juventudes hitlerianas o las juventudes nazis, gritando "¡Jewishes, Jewishes, Jewishes!" (¡judíos, judíos, judíos!) mientras familias enteras, padres, madres, abuelas, abuelos, hijos, nietos, hermanos y hermanas, eran llevados, amarrados como animales, a Auschwitz, o a cualquier otro campo de concentración de la vieja y rígida Alemania del 44?
¿Y qué, si son emos? ¿Y qué, sin son blackmetaleros? ¿Y qué, si son heavymetaleros? ¿Y qué, si somos diferentes?

¿Ya se les olvidó, "seres pensantes", de cuando nosotros mismos éramos juzgados, criticados, discriminados, por nuestras ideas, por nuestras ropas, por nuestra forma de pensar, por nuestra forma de expresarnos, por nuestra forma de ver al mundo?
¿Ya se les olvidó de cuando nosotros mismos éramos castigados por desear primero, pedir luego y exigir después un mundo mejor, con oportunidades para vivir, para poder decir lo que pensábamos sin miedo a la represión?
¿Ya se les olvidó cuando a nosotros, los niños, jóvenes y adultos de todo tiempo y lugar, luchamos para conseguir un espacio en donde nuestra voz valiera y en donde pudiéramos decir "no estoy de acuerdo y tengo una idea", temiendo ser encarcelados, o nuestras familias amenazadas, sólo por quitarnos la venda de los ojos y mostrar a los demás lo que estaba mal?

¿En qué momento, ustedes, los "libres pensadores", se volvieron parte del sistema? ¿En qué momento le dieron la mano a la opresión?
¿En qué momento se volvieron, ustedes mismos, el enemigo?

¿Y qué si son emos, o poperos, o rockeros, o raperos, o reggaetoneros? ¿Y qué si usan el cabello largo en flecos, corto, de puntas, degrafilado, en capaz, con mullet, rubio, castaño, negro o como se les antoje?

¿En dónde dejaron aquellos ideales de la expresión libre y el derecho a opinar? ¿O es sólo por querer ser "malos"? ¿Porque esa es la imagen del blackmetalero que les han vendido tipos como Vag Vikernes, Euronymus y demás pseudoguerreros de las antiguas tradiciones y culturas nórdicas y vikingas y demás? Personas intolerantes que asesinan y queman iglesias, sólo porque no son las de su propia fe o ideología. Como si cualquiera pudiese presumir de ser "la religión verdadera". Porque, hasta donde yo sé, tampoco sería bien visto que una secta de religiosos se dedicaran a cazar a todas las personas vestidas de negro y con cabello largo, sólo porque no profesan la misma religión que ellos. Porque así ha sido durante siglos y siglos, desde incluso antes que la Inquisición. Porque así lo han hecho los pueblos invasores que llegan a someter a aquellos que no tienen realmente cómo defenderse, no sólo de las armas, sino de los credos, de las jerarquías, de las ideas. Porque no pueden comprar ideas nuevas, porque simplemente respetan aquello en lo que creen, porque así ha sido heredado por sus padres, y los padres de sus padres, y así durante generaciones.
Porque así fue cuando los pueblos europeos "conquistaron" América y "colonizaron" a las tierras de indios (incluso si ellos no lo necesitaban), porque los indios, ignorantes, paganos y malignos, no profesaban la misma religión cristiana, y ese error imperdonable se sigue cobrando con cuotas de sangre, deshonor y humillación. Porque es deber de los pueblos civilizados compartir el progreso de sus ciencias y descubrimientos, su medicina y sus técnicas, sus conocimientos sobre la cultura y el crecimiento de la sociedad para volverse cada vez mejor. Pero nunca se dijo nada de imponer, someter, dominar y condenar. Porque ningún pueblo se considera inferior a otro, y porque aquellos que se creen superiores creen que hacen el bien exterminando a los distintos, o "ayudándolos" con limosnas ofensivas e indecorosas, dinero sucio, medicinas baratas, tecnología deficiente, porque compartir el progreso no reditúa y no es tan económicamente ventajoso.
Porque todos aquellos que se creen superiores, se creen envestidos con la autoridad y el poder para determinar qué está bien y qué está mal; y porque siempre, aquello que está mal, resulta ser simplemente lo que sea distinto a ellos.

¿Quién les ha dicho a ustedes, "seres superiores", que pueden decidir el destino del pensamiento de los hombres y mujeres libres?
¿Quién les ha puesto categorías y clasificaciones a ustedes, así como ustedes se las ponen a todos aquellos que visten y piensan distinto?
¿Quién puede determinar "tú eres Dark, tú eres Goth, tú eres Black, tú eres Emo, tú eres Punk" con la mano en la cintura, libre de culpa, con la frente en alto y los ojos al cielo, sin tener que bajar después el orgullo y decir "sí, yo soy distinto, yo sí soy especial, porque yo no juzgo a las personas por ser distintas a mí"?

¿Y quién sino nosotros, la gente libre, puede exigir libertad cuando habiéndola conocido y habiendo pagado precios cada vez más altos por ella, no podemos sino desear nada inferior a la libertad y a sus vastos valles y colinas?
Pero no cualquier tipo de libertad, no. No una libertad barata, no una libertad absoluta, porque eso es anarquía, y la anarquía sólo llevará, eventualmente, al desconocimiento del orden natural de las cosas, de la causa y el efecto, de los actos y las consecuencias, y terminará en eliminar las cargas morales, éticas y cívicas que nos hacen seres humanos, y terminará por destruir la responsabilidad que cada uno ostenta por aquellos actos que uno comete, con o sin conciencia de ello.
No.
Ya bastantes excesos se han tomado, malinterpretando el concepto de "libertad", y suponiendo con ello que uno es libre de actuar y pensar como a uno le plazca. Sí, ya sé lo que están pensando, algunos de ustedes. "Qué cómodo, primero escribe y habla sobre libertad de expresión para luego retractarse o contradecirse, diciendo que no podemos pensar y hacer lo que nos plazca". No... qué cómodos, ustedes. Qué comodos, que malinterpretando esos conceptos, gloriosos, sagrados y firmados con sangre de nuestra propia raza humana, comentan ilícitos, crímenes y transgresiones contra la misma raza humana, de la cual se supone que todos somos parte.
Qué cómodos, que bajo esos sagrados conceptos, perpetuen los más horrorosos actos contra el hermano, la madre, el hijo, el vecino, el compañero, sólo porque pensamos que esos conceptos nos garantizan plena libertad de acción y palabra.
Sí, nos la garantizan, porque son garantías individuales infraccionables e incuestionables, a las que todos tenemos derecho por el simple hecho de haber nacido libres, en un mundo libre, como seres humanos pensantes, con uso de razón y de un lenguaje articulado, con sentido común y conciencia de nuestros actos y de nuestra propia existencia.
Sí... nos garantizan nuestra libertad de palabra y acción, y pensamiento, e ideologías... pero no podemos pasar por alto que todos tenemos derecho a las mismas libertades, y que nuestra libertad termina en donde comienza la libertad de los demás. ¿O qué? ¿Hay algo que me haga distinto, que me de más libertades que al otro, o que haga distinto al otro para que tenga una libertad mucho más pequeña? ¿Cuántos metros mide una libertad, entonces? ¿Dónde puedo comprar más libertad? ¿Cuánto dinero me cuesta un área más grande de libertad, para poder hacer en mi pequeño espacio lo que me plazca sin temor a que se me censure o se me juzgue por lo que digo, hago o pienso?

No es así...
No es de ese modo como se ganan las libertades, y mucho menos, de ese modo como se efectúan y se aplican los derechos.
No se confundan.
Las personas son libres de pensar y decir lo que piensan, y de expresarse de la forma en que mejor les parezca. Sí, algunos se sentirán contrariados por las ideas de los demás. Pero así somos todos, porque somos distintos, porque eso es lo que le da sal y sabor a la vida
¿De qué serviría un mundo de gente homogénea, en donde todos pensáramos iguales?
"Habría paz", dirán algunos. "Habría menos diferencias", dirán otros.
Sí, habría una paz relativa, y habrían menos diferencias. ¿Pero cuál es el mérito? ¿Qué sería de nosotros, si somos privados de las oportunidades de ser mejores personas, ejercitando nuestras facultades de respetar y tolerar a los demás por ser distintos a uno?
¿Qué quedaría de la raza humana, sino un conjunto de carne y huesos sin ideas propias, sin creatividad o pensamiento, sin personalidad?
Sí, habría una paz relativa, y habrían menos diferencias... es posible.
¿Pero cuánto tiempo pasaría antes de que nosotros, los seres humanos, seres inquietos por naturaleza, seres creativos, seres ingeniosos, quisiéramos innovar, ser mejores, cambiar las cosas, ser distintos y sobresalir por entre todos los demás?
Porque no todo es bello en el ser humano, no. Somos mezquinos, y somos vanidosos, y somos envidiosos. Y quieremos ser siempre los primeros, y siempre los mejores, y siempre yo, yo, yo, y al final los demás, si es que queda tiempo para los demás después de dedicarme a mí.
Así somos los humanos, y reto a cualquiera a decir que la raza humana no ha conquistado, o envidiado, o sometido. Sólo observen en dónde estamos; vivimos en cómodas urbes, edificios y civilización en donde antes ya había vida; plantas y animales, dueñas de estos lugares por derecho propio, porque aquí nacieron, y aquí vivían antes de que llegara el más terrible monstruo, el parásito por excelencia, el tirano, el dictador natural, el destructor ser humano.

¿Por qué no, simplemente, los dejan profesar sus ideas y ya?
Escuchar sus ideas no signfica que las aceptemos, e incluso si las aceptamos, no significa que vayamos a cambiar por ellas.
Podemos seguir oyendo nuestra música, escribiendo lo que escribimos, gozando de nuestros espacios armónicamente, sabiendo que vamos por buen camino, y que estamos guiando a la raza humana a un mejor destino, lejos de la barbarie y la violencia que eventualmente nos llevará a nuestra propia extinción.
¿Por qué no les damos un espacio? ¿Por qué no aprendemos a escuchar, en vez de sólo ser escuchados?

¿Cuántas personas más tienen que morir, apedreadas a la vista del público a plena luz del día, para convencer a los demás de que nuestras ideas son correctas? ¿Por qué no tendríamos nosotros también la posibilidad de equivocarnos? ¿Somos perfectos, acaso? Porque si somos perfectos, ¿por qué las personas se siguen horrorizando de estos actos de "perfección" de las que tanto alardean, y celebran y publican por todos lados? ¿Por qué siguen siendo criticadas estas escenas, sin son tan buenas y correctas como dicen?

Una persona que es golpeada en la calle por su forma de peinarse y su forma de vestir, no es una visión de lo que quisiéramos que fuera nuestro mundo perfecto. Tampoco un grupo de personas vistiendo de negro con rosa, siendo criticados y juzgados por ello, frente a una multitud de "valientes" jóvenes con libertad de expresión, y digo "valientes" entre comillas, porque siempre se podrá ser muy valientes siendo cuatrocientos contra ocho, siendo 12 contra uno, armados con rocas contra una chica indefensa, como acaba de suceder hace unos días y que alguien propagó triunfalmente como el asesinato de una chica emo, siendo en realidad una chica musulmana, enamorada, que decidió arriesgar su vida por aquello que consideraba correcto, o sano, o justo, o por lo que pensó que podría haberla hecho felíz.
Pero les aseguro que en sus planes para el futuro no se encontraba la idea de ser apedreada en la calle, y terminar con un bloque de hormigón triturándole el cráneo mientras su sangre, sangre inocente, corría por la tierra, sólo porque ella quiso cambiar de religión para poder estar con el hombre a quien quería dedicarle su vida.
No, no fue una chica emo. Pero tampoco fue una chica ordinaria. Fue una chica martirizada y asesinada por tener la intención de luchar contra la represión de su propio pueblo, y por querer ser felíz a pesar de las ideas religiosas y el fanatismo de su propia gente.

No les impongamos a los demás nuestra forma de pensar.
Si los emos están tristes, si se cortan las venas para sentir la vida, si se peinan de lado para cubrirse la cara, está bien.
Allá ellos.
Si los blackmetaleros se visten de negro y tienen el cabello largo para parecer más malos, usando pulseras con picos de metal y botas de cuero, está bien.
Allá ellos.
Si los punks se peinan con estilos tomahawk, rapándose ambos lados de la cabeza, y quieren escuchar música subversiva de ritmos agresivos u ofensivos...
Está bien.
Allá ellos.

Si nosotros no estamos de acuerdo con eso, o no vemos bien que lo hagan, está bien. Somos nosotros, y es nuestro problema.
Si seguimos juzgando a la gente por ser blancos, afroamericanos, castaños, rubios, morenos, lacios, rizados, de ojos grandes, de ojos rasgados, metaleros, poperos, reggaetoneros, católicos, protestantes, testigos de Jehová, ateos, mormones, de uno u otro partido político, de uno u otro equipo de futbol, heterosexuales, bisexuales, homosexuales, lesbianas, activistas, pacifistas, ecologistas, carnívoros, vegetarianos o lo que sea...

.. entonces no queda nada de nosotros que nos identifique como humanos.
Y si estamos dispuestos a criticar, estaremos dispuestos a ser criticados, y a soportar el peso de las palabras de aquellos a los que hemos mancillado, humillado y hecho menos por su forma de existir. Porque no haremos a nadie lo que no queramos que nos hagan.
Porque los más grandes hombres de este mundo y de esta raza nos han tratado de enseñar, y no por la fuerza, sino compartiendo sus ideas y abriendo sus corazones al mundo.
Como Voltaire, que dijo "podré no estar de acuerdo con lo que dices, pero hasta con mi vida, defendería el derecho que tienes de decir lo que piensas".
O como Luther King, que confesó soñar "con un mundo en donde mis hijos puedan ir a la escuela sin ser juzgados por el color de su piel".
O como un humilde pastor, que se atrevió a revelar la fórmula de la existencia en paz y armonía:
"Entre los individuos como entre las naciones, el respeto al derecho ajeno es la paz".

Dejémoslos ser. Déjennos ser. Dejémonos ser. Vivamos libres, pero seamos justos y démosle a los demás su propia libertad para vivir sus vidas como mejor les parezca. No somos nadie para decidir por los demás, o para juzgar sus ideas, o para corregir sus pensamientos. Ellos aprenderán como nosotros hemos aprendido, y seguiremos aprendiendo.
Somos seres humanos.

En aras de nuestra historia, de nuestra memoria y de nuestro propio futuro, démosle un buen nombre a nuestra raza.
Ganémonos una buena reputación; trascendamos como algo por lo que valdría la pena luchar.
Démonos valor, y simplemente... seamos humanos.

Nosotros, la raza humana, lo merecemos.
Todos lo merecemos.




J. Miguel Gutiérrez
Dark Söul D' Fenrir

Mayo 17, 2008.





March 04

Escriba Aquí su Comentario Exótico.

 
 
 
¿A ver?
 
 
Esos despliegues de extravagancia y creatividad.
 
 
 
 
 
 
February 14

Maldito día.

 
Acaba de pasar otro de "esos" días.
Esperaba que existiese, de algún modo, algo que me hiciese pensar que hoy algo sería distinto, o inusual, o...
... bueno...
... algo que valiera la pena. Ya saben, para quitarle la maldición a un día ya muy maldito.
Pero no, y ciertamente, fue enteramente al revés.
Oh sí; no sólo no tuvo cosas buenas, sino que se puso más amargo.
 
-_-
 
Este día se confirma, este año, como un mal día.
¡Rayos!
Eso me pasa por esperar cosas buenas.
Bien. Me lo merezco.
 
Ya estuvo bien.
Algunas cosas tendrán que cambiar.  ¬¬
 
 
Dark Söul