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< El Blog Bipolar de Dark Söul >< luöS kraD ed ralopiB golB lE >< ¿Y cómo mueren los héroes? > June 30 Así mueren los héroes.Los héroes nacen de día o de noche, en cunas de suave seda o de áspera hierba, bajo tempestades grises o bajo cálidos soles en ruinas de templos o espléndidos palacios. Los héroes nacen en guerras o en treguas al galope o en papiros, con sonrisas o con llantos en valles o montañas. Y crecen los héroes, y miran al mundo curiosos primero, osados después; y salen al mundo y conocen caminos, conquistan tesoros, gobiernan reinados, y salen al mundo y buscan la paz y caen dormidos y sueñan con niños. Galopan los héroes al destino y a la guerra, cruzan océanos y praderas, guardando esperanzas en su corazón de conocer al estandarte, la bandera, el blasón el rey, la ciudad, la doncella que llene sus vidas, que hagan que cada campaña valga el día, que les hagan cantar canciones al cobijo de las fogatas y las cabañas lejos de casa, allá en la montaña, dentro de bosques frondosos, en desolados desiertos, en gélidas tundras, en ruinas deshechas. Así nacen los héroes, así crecen los héroes, así viven los héroes. ¿Cómo mueren? Mueren los héroes sin vida ni gloria, sin días festivos, sin coros de iglesia, sin crepúsculos dorados ni listones colgantes; mueren los héroes de noche, con frío, solos, mientras cabalgan; cabalgan y dejan detrás de sí al hombre que fueron; cabalgan y ven a su diestra, viendo pasar al pasado, dejando la vida detrás; soñando con tiempos mejores que nunca vendrán; que nunca vendrán. Mueren los héroes en pleno destierro del recuerdo de los días de indulto cubiertos de tierra, pasmada la historia que yace abollada bajo la sombra de viejas murallas y tristes árboles. Y mueren los héroes en pleno galope; volteando a su diestra, mirando a la noche, queriendo salvarse de los fantasmas y los horrores que aguardan impíos, falsos y crudos, a la sombra del parque con voces y ecos de niños jugando a ser hombres grandes. Y mueren los héroes volteando a su diestra mientras un mar de corceles pasa de frente siguiendo al destino y buscando la muerte y entre ellos los héroes, volteando a la diestra, inocentes y gallardos, puros y altivos, confiados de la vida, confiados de su suerte. Y mueren los héroes volteando a su diestra; dejando morir al héroe que fueron al ver al fantasma, al ver a la historia, al ver al veneno, al ver la traición, al ver las mentiras, al comprender de golpe que la historia vivida, las gestas, la guerra fue todo pasión en madera encendida que rápido muere, en sí se agota; y queda la historia escrita en escudos, y espadas y banderas, en listones, blasones y cintas, en rocas de polvo y estatuas de seda, y mueren los héroes volteando a su diestra, hendida la espada muy dentro de si; matando al hombre que fueron, matando al héroe que fuimos. Matando al héroe que fui. Y mueren los héroes una noche de junio, y mueren los héroes en flores de mayo, volteando a su diestra mientras galopan, siguiendo al destino, pensando que siguen un día soleado, sin lluvias ni noche cuando les espera a ojos cerrados la negra discordia, el sueño hendido, el héroe vencido, la sucia mazmorra, el valle inerte, el palacio vacío, el eco latente la historia perdida. Y mueren los héreos de noche y sin lluvia, sin grandes gestas, sin grandes batallas, sólo galopando y volteando a su diestra recibiendo la llave del destino, corriendo hacia el siempre, volando hacia el nunca. Y mueren los héroes en flores de mayo, y mueren los héroes en noches de junio... y mueren los héroe sin un plenilunio. Y mueren los héroes sin lágrimas huecas; sin pálidas caras ni horrendas muecas; sólo mueren y ya, dejando morir al héroe que fueron corriendo hacia el siempre. Volando hacia el nunca. Y mueren los héroes sin sonrisas planeadas, discursos escritos o palmas batidas. Mueren los héroes solos y abatidos, y se levanta la muerte, y se levanta el gemido del último suspiro del hombre que cae. Mueren los héroes y mueren así; de cierto lo sé; pregúntenme a mí. Dark Söul D' Fenrir Inx III Pescados Maléficos XUn intenso silencio, seguido de un zumbido ensordecedor. Anabel sabía que seguía con vida, pero de algún modo, no quería comprobarlo. El sabor a sangre en su boca, junto con la sensación de que algo en su cuerpo no estaba bien, la hicieron desistir momentáneamente de moverse, incluso para ver la situación en la que estaba. Analizando rápidamente, apenas girando los ojos y entreabriendo los párpados, se dio cuenta de que la camioneta yacía volteada, con las llantas hacia arriba. A un lado de ella podía ver su mano oculta bajo un montón de cristales. Aún estaba ligeramente aturdida, pero el terror que sintió al pensar que su mano habría sido cortada y separada de su cuerpo la hizo estremecerse. Se quedó viendo los dedos; tuvo miedo, lo intentó. Los dedos no se movieron. Una amarga sensación se apoderó de ella. Lo intentó de nuevo. Lenta, penosamente, sus dedos comenzaron a moverse, abrirse y cerrarse, hasta que logró cerrar el puño por completo. - Dios, pensé que había perdido una mano - susurró para sí misma. Intentó girar el cuello, tan lentamente como pudo, considerando que podría tener alguna vértebra rota. Le dolían los hombros, y no estaba segura del resto del cuerpo. Logró mover la cabeza sin problemas hasta que se quedó viendo hacia arriba, al sitio en donde ahora estaba el asiento del conductor. - Mi mamá me va a quitar la licencia. Por esto me va a castigar como por 20 años. Le acabé la camioneta, maldita sea... Intentó incorporarse. apoyó su codo izquierdo a un lado de su costado, levanto la mano izquierda para descubrirla por entre los cristales que le habían caído encima. Al apoyar el brazo derecho, una oleada de dolor agudo le atravezó desde la mano hasta el cuello y la hizo caer de nuevo. - ¿Qué? ¿Qué diablos... ? Anabel intentó incorporarse de nuevo; al apoyarse y voltear hacia su derecha, vio que en su antebrazo derecho estaba, firmemente clavado, un pedazo de lámina que probablemente se habría desprendido del otro automóvil. Maldiciendo, se llevó la mano izquierda hacia el pedazo de metal; no era muy grande, era un trozo triangular con forma de espada de unos 15 centímetros de largo. Anabel ignoraba qué tanto estaría adentro de su brazo. Con delicadeza, tocó el pedazo de metal con uno de sus dedos. Apenas sintió un poco más de dolor al mover la pieza. - Genial... genial... esto no es bueno... Un rechinido en el metal la hizo reaccionar. De pronto se había olvidado de la amenaza fuera del automóvil. Buscó con la vista en las inmediaciones, pero no encontró rastro alguno de los camarones, excepto por aquellos que yacían muertos entre los cristales o regados en el pavimento, un metro por debajo de ella. - ¿Qué rayos? - gritó Anabel. ¿Dónde estoy? Arrastrándose lentamente por entre los cristales, Anabel se asomó por la ventanilla. La camioneta yacía sobre su toldo, encima del toldo de otro automóvil. El automóvil sobre el cual descansaba la camioneta se había estrellado contra un poste, derribándolo y frenando a su vez el avance de ambos vehículos. Anabel se percató hasta entonces de qué tan violento había sido el choque. Se asomó un poco más por la ventanilla. El intenso olor de la gasolina le revolvió el estómago. Al voltear hacia su izquierda, vio que un charco de gasolina se deslizaba por la calle cuesta abajo. Anabel siguió por un par de segundos el curso del charco, intentando predecir su trayectoria. Para su horror, unos metros más adelante se encontraba el extremo del poste derribado, con sus serpenteantes cables agitándose con un desagradable zumbido, el típico zumbido que causan los cables que aún conducen energía eléctrica. - No no... esto no es bueno... Anabel estaba herida y lo sabía; no podía dejarse caer de la camioneta porque aún no sabía en qué condiciones estaba su cuerpo. Intentó deslizarse lentamente por la ventanilla, pero la camioneta se inclinó peligrosamente sobre su izquierda; Anabel sabía que si la camioneta perdía el balance y caía sobre el costado derecho, ella probablemente moriría aplastada debajo del vehículo. Tuvo el instinto de quedarse adentro de la camioneta en caso de que la gasolina se incendiara, pero se dio cuenta de que el fuego recorrería el curso de la gasolina hasta llegar a la camioneta. Tanto la camioneta como el automóvil debajo de ella explotarían, pensó Anabel, mandándola en pedazos al olvido. - Tengo que salir de aquí. Como sea. Anabel intentó delizarse de nuevo por el costado de la camioneta, pero ésta se volvió a balancear peligrosamente. Anabel escuchó el metal rechinar y crujir conforme se doblaba bajo su propio peso. Para lograr acomodarse mejor, Anabel se apoyó con su brazo izquierdo, intentando incorporarse un poco. La superficie fría, blanda y escamosa se hundió bajo el peso de su mano. Anabel volteó justo a tiempo para ver al inmenso atún incorporarse frente a su cara. - ¡Maldito pescado idiota! - gritó Anabel, con un sentimiento mezclado de asco, odio y terror. Sintió que el grito le salió de lo más profundo del alma. El atún comenzó a sacudirse frenéticamente, haciendo que la camioneta se cimbrara y comenzara a sacudirse también. Anabel percibió que el vehículo comenzaba a resbalarse mientras el metal chirriaba por la fricción. - ¡Deja de sacudirte, estúpido! - le reclamó Anabel, mientras intentaba contener al espasmódico pez entre sus brazos. En una de las sacudidas del atún, un coletazo pasó golpeando el brazo derecho de Anabel. Anabel gritó de dolor conforme el trozo de lámina se desprendía de su brazo, haciendo brincar sangre hacia los cristales. Anabel estaba más enojada que nunca, y el dolor sólo le hizo reanimarse. Tomó al pez por el cuello y comenzó a agitarlo, con la intención de lanzarlo lejos de ella. Las potentes sacudidas del pez hicieron que la camioneta comenzara a perder balance de nuevo. Enfurecida, Anabel le dio una fuerte patada al atún, enviándola con el golpe del lado de los pasajeros. Comenzó a deslizarse entonces en sentido contrario. Tan pronto el atún golpeó contra la portezuela contraria, la camioneta se enderezó y quedó en balance con el peso del atún. Anabel comprendió que esa era su oportunidad. Sintiendo punzadas de dolor intenso en el brazo derecho, comenzó a arrastrase entre los cristales, lista para dejarse caer. Mientras más se asomaba por la ventanilla, comprendió que el equilibrio de la camioneta se vería más tendiente a caer sobre su lado izquierdo, con tan mala suerte que la mitad superior de Anabel podría quedar prensada bajo el costado de la camioneta. El atún dio un potente coletazo contra el costado contrario del auto, haciendo que la camioneta se inclinara ligeramente hacia su derecha. Era ahora o nunca. Pateando con sus piernas contra el techo del vehículo, e impulsándose con sus brazos, Anabel se salió por la ventanilla, cayendo hacia el pavimento, justo al tiempo en que el atún se impulsaba hacia el lado izquierdo de la camioneta. Anabel cayó duramente en el piso, a unos centímetros de donde corría la gasolina. Emitió un quejido ahogado al caer y se recostó sobre su espalda tratando de minimizar el dolor, pero al hacerlo, vio que arriba de ella, el atún nadaba furiosamente contra el costado izquierdo de la camioneta. El metal comenzó a rechinar de nuevo, y Anabel notó que el toldo del vehículo bajo la camioneta comenzaba a ceder sobre su lado izquierdo. Con los ojos muy abiertos, vio cómo la camioneta comenzaba a inclinarse más y más hacia su izquierda; hacia ella. Apenas levantándose, y aún quejándose de dolor, Anabel comenzó a arañar el piso y a patalear, tratando de alejarse del lugar. Cuando no pudo levantarse, comenzó a rodar sobre sí misma sobre el pavimento caliente. La camioneta se deslizó pesadamente sobre el metal, inclinándose y cayendo sobre la gasolina; el atún, que intentaba salir de la camioneta por una de las ventanillas laterales, quedó irremediablemente prensado cuando la camioneta, con un gran estruendo y un estallido de cristales, finalmente impactó contra el piso. Anabel había escapado a ser aplastada por unos escasos treinta centímetros. Anabel inhaló por fin, cerrando los ojos. El intenso olor a gasolina se le revolvió en el estómago de nuevo; levantó la cabeza en el momento exacto para ver cómo la gasolina llegaba hasta los cables chispeantes que se sacudían sobre la calle, unas docenas de metros más adelante. - ¡Me lleva... ! - exclamó Anabel, levantándose de golpe y aún gimiendo de dolor. Apenas de pie, buscó con la mirada un lugar seguro. Escuchó a sus espaldas un golpeteo sordo; volteó hacia la camioneta, desconcertada, y vio que lo que sobresalía del atún se agitaba furiosamente debajo del costado de la camioneta. Uno de sus ojos se había desprendido y tenía la boca muy abierta, con algunos dientes menos, una de las branquias rota y levantada, y con hilos de sangre escurriendo pesadamente de la boca. Anabel lo vio, horrorizada, por un par de segundos, y se dispuso a seguir corriendo. Entonces, vio frente a ella una esquina en la que, calculó ella, la explosión a punto de ocurrir no la lastimaría. Corrió cojeando hacia la esquina, pasando de lado por la camioneta. Vio de reojo que el fuego corría velozmente cuesta arriba, devorando la gasolina conforme se acercaba a la camioneta. Anabel alcanzó a aventarse detrás de la esquina cuando el fuego finalmente alcanzó el depósito de combustible. Continuará. Dark Söul June 12 Soriana: Desprecio por tí.Estuve leyendo y releyendo diversas noticias y fuentes sobre el sonado caso de la señora que recibió una picadura de algún insecto o arácnido desconocido, se sintió mal y cayó en un coma del cual ya no se recuperó. Casi en todas las fuentes se repiten estos tres factores: 1.- La señora Blanca Enith Navarro Rodríguez, 64 años de edad, buscaba jamaica en los anaqueles de Soriana Polyforum, en esta ciudad coneja, Tuxtla Gutiérrez. La estaba escogiendo con las manos cuando algo le picó en el dedo anular de la mano derecha. 2. - La señora Navarro intentó reclamar con el personal de la tienda, que se limitó a ignorarla y le dijeron que las tiendas Soriana son de excelente servicio y calidad y los precios más bajos; casi casi le dijeron que era la mejor tienda de la galaxia. El médico del supermercado se negó a atenderla, y los empleados de Soriana dijeron que "la señora se espinó con las hojas de jamaica y se sugestionó por la edad". Horacio Garza Rodríguez, el gerente de dicha tienda, jamás respondió a los reclamos o quejas de la preocupada señora. 3. La señora Navarro decidió cruzar la ciudad para ingresar al ISSSTE, buscando atención médica. Cuando llegó, tenía las manos azules y estaba sufriendo un paro respiratorio (síntoma de una neurotoxina o una intoxicación grave, lo cual descarta absolutamente la teoría de la "sugestión" que los empleados de Soriana aventuradamente sugirieron). Después del paro respiratorio, la señora Navarro entró en un coma agudo. Al octavo día sobrevinieron dos paros cardiacos; el segundo le ocasionó la muerte. El siguiente punto, manejado con ligeras variaciones en prensa y periódicos en general, es básicamente la misma premisa: Los famiiliares de la señora Navarro pidieron al gerente Garza Rodríguez que les permitieran investigar el lugar en donde ella había podido haber sido picada o mordida por algún insecto o reptil. Llegaron igual familiares que abogados y elementos de Protección Civil para revisar el lugar. En lo que todas las fuentes coinciden por igual, es en esto: -Horacio Garza Rodríguez, gerente de la tienda, les negó la entrada a la sucursal. Fue hasta el tercer día del incidente, cuando Garza permitió la revisión del fruto a elementos de Protección Civil y un Ministerio Público para buscar al insecto, pero la flor ya no era la misma y el área fue lavada, declaró Alfonso Villamonte, hijo de la anciana. El Heroico / www.elheroico.com / (04 de Junio de 2009) - Se pidió a los de Soriana que apoyaran para buscar eso que picó a mi madre pero no quisieron, ya que también se pensó que le había mordido una coralillo. No dejaron pasar al personal del ISSSTE. Fue hasta después que entraron las autoridades", señaló molesta Villamonte. Cuarto Poder / cuartopoder.com.mx / (Miércoles 27de mayo, 2009) - Directivos y empleados de la tienda Soriana, ubicada en el sector oriente de esta capital, bloquearon el acceso del personal de protección civil y la inspección médica, para verificar qué tipo de insecto o reptil atacó a Navarro Rodríguez. El Tiempo / http://www.eltiempoenlinea.com.mx / (Lunes 1 de Junio, 2009) Y etc, etc, etc. No cito más fuentes porque, honestamente, todas coinciden en ello, y cuando me refiero a "todas", me refiero más o menos a las 11 o 12 fuentes que leí. También se repite, como si de un canon o un eco se tratase, la súplica de los familiares a los medios, a la prensa y a los conejos en general para ayudar a esclarecer esta tragedia. La señora Navarro, a tan sólo unos días de su jubilación, muere por una mordedura o picadura en una tienda que decide negar toda responsabilidad, y no sólo eso, abierta, cínica y descaradamente, sin tapujos, obstaculizan la investigación para saber qué habría podido haber picado o mordido a la señora. Con eso, Soriana Polyforum, y directamente, Horacio Garza Rodríguez, impide que se averigue la forma de salvar a la señora Navarro. No hay que ser un genio para saber que el señor Garza Rodríguez es responsable directo del fallecimiento de la señora Blanca Enith Navarro Rodríguez. Al negar el curso de la investigación, obstruye la posibilidad de saber qué causó el coma de la señora y por tanto, cómo se habría podido revertir el efecto y posiblemente, hasta salvarle la vida. Seamos directos: El señor Garza impidió que se le salvara al vida a la señora Blanca. No demos más vueltas. Los familiares de la señora piden solidaridad, y creo que una forma de hacerlo, es esta; ya que a ellos no les importó mucho negarle la ayuda y atención médica a la señora Navarro, creo que a nosotros no nos importará mucho negarles nuestro dinero. Total: tiendas sobran en nuestra ciudad Coneja. No sé el resto de los conejos, señor Horacio Garza Rodríguez. Pero Dark Söul, familia y aliados, no ponen un pie de nuevo en su empresa. El Blog Bipolar se solidariza con la familia de la señora Blanca Enith Navarro Rodríguez. Esperemos que se haga justicia; los Conejos estamos con ustedes. Armonía, empatía y solidaridad con ustedes. Soriana: Desprecio por tí. † Descanse en paz, Sra. Blanca Navarro. † Dark Söul D' Fenrir May 29 Lobo Mojado.De acuerdo, algo como lo de hoy, aunque quizás un poco menos agua. Y menos viento. Y menos hielo. ¡Brrrrr! Cuando vimos que el agua arreciaba, algunos corrieron a guarecerse bajo la seguridad de las instalaciones de Lenguas. ¿Yo? Pues yo tomé coca-cola fría bajo la refrescante lluvia. No importaron cámara, celular ni USB. Una oportunidad como esta... no se deja pasar. El viento comenzó a correr cada vez más rápido; el agua se agitaba en ondas a lo largo del valle y era posible ver cómo los árboles se inclinaban ante la furia de la poderosa tormenta de granizo que cubrió en segundos a Tuxtla. No puedo describir qué tan hermoso es ver a una ciudad friéndose a 42º grados centígrados, para de pronto, inundarse en una refrescante explosión en forma de lluvia intensa y sólida con viento fuerte y hielo por doquier. Sí, bueno, el granizo duele un poco, pero no hubo daños que lamentar. Sólo diré esto: ![]() ¡NO ME GUSTA EL AGUA FRÍA! Pero con la de hoy puedo hacer una excepción. Gracias, oh Valle de los Conejos, por refrescarnos de aquí hasta mañana.Es justamente lo que necesitábamos (que a manera de solicitud, invoqué en la entrada de "Lobo Acalorado", bajen un poco en la página para encontrarlo). ¡Wuff! Y sí, admito que acabé un poco hecho una sopa de lobo. ¡Pero nadie me quita la refrescada de hoy! ![]() ¡Buajaja! Me mojé y nadie pudo evitarlo. Dark Söul D' Fenrir (Luchando psicológicamente contra el frío) Pescados Maléficos IXEl golpe, vibrante como una portentosa lluvia de granizos sobre la carrocería, hizo pensar a Anabel que la camioneta se desintegraría bajo la feroz acometida de los camarones. Su primer instinto fue cerrar los ojos, pero un chispazo de sentido común la hizo reaccionar. Los camarones rodeaban el vehículo, y Anabel sentía cómo el mismo iba cobrando velocidad conforme se deslizaba colina abajo por la calle abandonada. - "Pero voy más rápido de lo que debería" - pensó Anabel. - "¡Claro! Estos estúpidos camarones me están empujando cuesta abajo..." En un súbito despliegue de audacia, Anabel llevó la mano derecha hacia la llave del vehículo, que se encontraba aún insertada en la ranura de encendido. Girando la muñeca sólo lo necesario para iniciar el encendido eléctrico de la camioneta, le dio un manotazo en sentido vertical y ascendente a la palanca de los limpiaparabrisas con la misma mano derecha. Éstos comenzaron a oscilar dificultosamente sobre el parabrisas delantero, apartando violentamente a los camarones que yacían inmóviles sobre su cofre. Cuando su vista se hubo despejado, Anabel se percató de que la camioneta iba ya a una velocidad bastante considerable. - ¡Ochenta kilómetros por hora! ¡Me voy a matar, llevo el carro apagado y en neutral! ¡Camarones idiotas! - bramó Anabel, enfurecida. - ¡Espero que no me salga ningún... ! De pronto, calló. Entendió en ese instante que sólo tenía que preocuparse por maniobrar el vehículo en línea recta lo necesario como para esquivar obstáculos inmóviles. - Claro... ¿cómo me iba a salir un automóvil de alguna esquina, si sólo quedo yo en esta ciudad? - reflexionó, entre consolada y apesadumbrada. La camioneta siguió avanzando cuesta abajo, cobrando cada vez mayor velocidad. Los camarones seguían estrellándose contra la carrocería, haciendo vibrar el metal y estremeciendo a Anabel con cada acometida. Con los ojos muy abiertos y los dientes apretados, Anabel intentaba controlar el vehículo esquivando baches y ladeándolo ligeramente hacia la izquierda o derecha, según tuviese que esquivar algún auto estacionado en una u otra banqueta. - Me voy a matar - sentenció para sí misma, casi segura de su suerte. Frente a ella, un inmenso autobús yacía abandonado, perpendicular a la calle por la que transitaba. - Me voy a matar - repitió, casi aceptando estrellarse de frente contra el costado del autobús. En ese momento, un violento golpe hizo cimbrarse la camioneta. Anabel volteó hacia su izquierda; varios camarones estaban aplastados contra la ventana. El golpe casi la había hecho perder el control. - ¡¿Ahora qué?! ¡¿Qué diablos fue eso?! Un segundo golpe, casi tan potente como el anterior, empujó al vehículo con tanta fuerza que las llantas traseras se despegaron unos centímetros del suelo. Los camarones habían salido despedidos con la sacudida y revoloteaban aleatoriamente por las inmediaciones, intentando agruparse. El medallón se encontraba ya despejado, y Anabel pudo ver, por el espejo retrovisor, un inmenso atún volando hacia ella. Lo siguiente que Anabel escuchó, fue su cristal trasero estallando en mil pedazos conforme el atún se estrellaba de lleno contra la portezuela trasera del vehículo. Anabel, aturdida, soltó el volante de la camioneta, que se dirigió entonces, a causa del impacto, hacia un automóvil estacionado a su derecha. El estruendo ensordecedor del choque, los cristales volando por todas partes, el ruido del metal retorciéndose, fue más de lo que Anabel pudo soportar. Ni siquiera alcanzó a notar el momento en que la bolsa de aire salía despedida del volante para protegerla del desastroso choque frontal que estaba ocurriendo en esa fracción de segundo. Continuará. Dark Söul May 28 Lobo Acalorado.Ha hecho calor. El clima se ha estado poniendo un poco drástico en estos días. Hemos alcanzado, me parece, los 40º grados a eso de las 2:00 pm. Nada mejor que un delicioso paseo en auto compacto por el centro de la ciudad y los principales boulevares para confirmar que afuera está calientito. Pero nada comparado con la ciudad costera de Huixtla. Dos grados más y se les comienzan a morir las serpientes. Algo así, pero más húmedo. Yo digo que, a pesar de todo, no hay que ponerse pesimistas. Es cierto que el clima está ligeramente cálido, pero este fabuloso valle siemper ha sabido compensarnos, incluso a pesar de lo bestias que algunos conejos podemos llegar a ser. Es comprensible que en semejante plancha de concreto y metal se acumule el calor y no corra nada de viento, pero el valle, cuando siente que ya nos castigó un poco con este clima, se apiada de nosotros y, como nuestro buen guardián protector, de pronto hace bajar la temperatura, comienza a deslizar un fresco viento por toda la ciudad y encima, nos deja caer una tromba de agua que, entre piadoso, bromista y rencoroso, nos inunda algunas cuantas calles pero no nos quejamos. El calor huye despavorido y todos volvemos a sonreir. Y a cantar y a bailar. ![]() Gene Kelly en "Singing in the rain". Y si hay algo que me cautive, que me atrape, que me hipnotize al grado de dejarme absolutamente embelesado y sin mente o atención para nada más, es quedarme viendo, a través de una ventana, una fresca lluvia intensa en una tarde azul grisácea en este valle nuestro, el Valle de los Conejos. ![]() Casi puedo escuchar el ruido de las gotas de agua en los cristales. O en una de esas, puedo tomar un paraguas con el firme objetivo de no usarlo ni un solo segundo, y salir a jugar a atrapar todas las gotas de agua que me sean posibles. Un día hay que salir a mojarse a la lluvia; uno se hace uno con el agua; uno se vuelve el mundo. ![]() Lobo mojado. Nos hace falta un buen aguacero. Dark Söul D' Fenrir (Luchando psicológicamente contra el calor) Como NO comerse a un tigre.Helena y Seth, aún sin reponerse del todo de su debate anterior, seguían pensando en cómo conciliar esas espinosas diferencias sobre la tecnología y la supervivencia al natural. La noche cae en Serenity, y la vida nocturna comienza a nacer. - A pesar de lo ruidosa que es esta ciudad de noche, ¿no te parece que aún conserva algo de primitivo? - pregunta Helena, igual de reflexiva que antes. - ¡Vaya! Ahora que lo mencionas, no me lo parece en absoluto. - Bien, me agrada que estemos en sintonía. - De acuerdo... ¿a qué te refieres? - Si te la quedas viendo, ¿no te parece como una gran selva, con sus bichitos corriendo por ahí y por allá, cazando, huyendo, haciendo sus cosas? Y los edificios, como grandes árboles con ramas y nidos y todo eso. - En verdad tienes imaginación. - ¿Te acuerdas de cuando vimos en la Academia cómo eran los árboles antes de lo del Bosque Rojo? - Sí... eran casi como grandes plantas inofensivas. Como... simples troncos con ramas y hojas. - Sí... ahora ya me parece absurdo que ese tipo de plantas hayan sobrevivido casi sin defensas de ningún tipo. Supongo que es nuestra culpa que hayan tenido que cambiar. - Eso fue hace muchísimos años. Ni siquiera deberías preocuparte por ello. - A pesar de todo, me preocupa, porque no puedo dejar de pensar que gran parte de lo que ha cambiado en el mundo, si no es que la mayoría, o si no es que todo, ha sido a causa nuestra. - Yo ni siquiera había nacido. - El humano hace muchas cosas que pueden generar cambios irreversibles. Eso es un hecho. El Bosque Rojo es sólo un ejemplo. - Sí, quizás, pero eso fue un error. Déjalo ahí, en los libros de historia. Es casi un evento aislado. - Nada de eso. Nadie pensó que un "evento aislado", como tú le llamas, fuese a desencadenar tantos otros "eventos aislados". Después del Bosque Rojo vinieron los bolbos, y luego las auroras negras, y luego esas lluvias de litio que descompusieron el clima y la química de la estratósfera. Por eso es que los bosques cambiaron. - Mmmmh. Bien, supongamos que todos los eventos están conectados. El Bosque Rojo sigue siendo un evento aislado ocasionado por un accidente, una bomba atómica, creo. - No lees historia, ¿verdad? fue una fusión atómica en una fábrica o algo así. Una planta de energía. - No me digas. ¿Plantas de energía atómicas? - Bueno, nucleares. Lo que sea. - ¿Plantas de energía nuclear? ¿Hace cuánto de eso? ¿Tres siglos? - Sí, es historia antigua, lo sé. Pero no es tan antigua; eso fue un hecho decisivo al cual debería dársele más importancia. Fue a finales del siglo veinte. - Vaya, siempre con las noticias más actuales. - El caso es que el Bosque Rojo es una consecuencia directa del desastre de esa planta. - ¿No fue una bomba atómica? - Mmmmmmh... no... creo que fue la planta nuclear. Lo de la bomba atómica fue en el distrito Senpuku, cerca de la reserva del bosque Tokara. Esa es otra cosa que también tiene su relevancia histórica. - Bueno... ¿y qué hay con el Bosque Rojo entonces? - Si mi memoria no me falla... - ... lo cual sería raro... - ... ese era un bosque normal, con ese tipo de árboles que vimos en Introducción a Ecología Histórica, árboles normales, sin las defensas tradicionales. - ¿Y qué pasó? ¿La explosión de la planta nuclear afectó a los árboles? - No; me parece que no fue la explosión en sí, sino la radioactividad que escapó de la planta. Ya sabes que la radioactividad se propaga con el viento y que puede viajar en forma de polvo. - Sí, sí, sí, y que puede incluso alterar composición metamolecular. ¿Eso fue lo que pasó entonces? - Sí. El bosque fue bañado por la radioactividad de la planta. El resultado fue ese; que ahora es el Bosque Rojo. - Vaya... entonces los organismos en ese siglo reaccionaban distinto a la radioactividad. - Sí, en grandes cantidades, podían mutar o morirse. Lo primero era morirse. - Supongo que es lógico; ese tipo de árboles sin ningún tipo de defensas, tendrían que reaccionar de algún modo a la supuesta amenaza que era la radioactividad en ese entonces. - No era "supuesta"; la amenaza era muy real. La gente se desintegraba, ¿sabes? - Qué curioso. Cómo el no conocer algo lo vuelve tan peligroso. - Sí, sí, exacto. - ¿Te vas a comer eso? - ¿Qué, ésto? - Sí. ¿Te lo vas a comer? - Claro que me lo voy a comer. Digo, ya pagué por esto, ¿no? - ¿Y ya sabes de qué está hecho? - Son paquetes proteínicos con saber a huevo, avena y pollo al mismo tiempo. - Sí, sí. Claro. Pero, ¿ya sabes exactamente de qué está hecho? ¿Sabes de dónde se extraen estas proteínas? - Claro... de procesadores sintéticos... ¿no? - ¿Estás segura? - ¿De qué podrían ser entonces? - ¿Qué tal de bolbos? De bolbos radioactivos del Bosque Rojo. Bañados y aderezados con radioactividad del siglo veinte. - Vete a chupar una colmena. Dark Söul (PD: No se lastimó a ninguna planta nuclear, ningún bosque rojo ni ninguna colmena durante la redacción de este cuento). May 27 Darknews: Ángeles Demoníacos y otros.
May 26 Darknews: En vivo desde el CAA.
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